El Camino

Author: Camilo /

He despertado nuevamente, pienso en aquél futuro que viene, el futuro que ya fue escrito en la destinación social en la que estoy sumergido, mi futuro no me pertenece, nunca me perteneció.
Camino en la acera de la calle, encuentro todo tan triste, un color uniforme. Veo al ganado, seguir las órdenes del pastor, me doy cuenta de que sentirse bien con uno mismo es hacer caso a cabalidad a “ellos” los controladores de nuestras vidas, a quienes les rendimos culto como dioses terrenales, a quienes damos como ofrendas a nuestras vidas, las de nuestros hijos.
Somos nosotros los responsables de hacer que todo esto sea posible, al no abrir los ojos de que somos la base de esta pirámide, la que no se sostendría si no fuera por nosotros, las que seguimos con aquél sentimiento de superioridad material que tenemos con el prójimo.
Somos marionetas, tenemos múltiples hilos que nos controlan, pero todos hacen un mismo movimiento
Caminando y caminado me doy cuenta que la gente se limita a ver lo que quieren que veamos, sus temas de interés, sus conversaciones giran alrededor de esto, aquella sociedad de pan y circo para los controlados.
En aquél momento repentino decidí correr, aquel camino largo en el que al despertarme decidí tomar, sé que este camino me llevará a cortar los hilos a los que estoy atados, me abrirán las puertas de mi corral, me liberará. Qué hermosa palabra, tan llenas de sentimientos e interpretaciones, tan provocativa, tan subversiva, tan pecaminosa, tan seductora.
Llegué al final del camino, será el último descanso que tomaré, veo aquellas nubes en el cielo, moviéndose a su dirección libre. El final del camino es la única decisión que tomaré independiente, libre, la que me dará la libertad de decidir por mí mismo, no por “ellos”. He llegado a aquella casa de la libertad subo por las escaleras, entro a la habitación, tiene una atmosfera de felicidad lúgubre, abro el armario, tomó aquél instrumento, que fue hecho para truncar la libertad. Aquél instrumento será el que me la dará, lo apunto a mi sien, mis manos transpiran, tiemblan, mi corazón ansioso late cada vez mas fuerte, el pulso lo siento en mi cuello, caen gotas de transpiración proveniente de mi cabeza. Grité como nunca lo había hecho, grité fuerte, muy fuerte. Lloré. Aprieto el gatillo, aún temblando mis manos. Disparé...
Veo y siento la oscura libertad…

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